MI HIJO ES DIFERENTE / MY SON IS DIFFERENT

CUANDO LOS PADRES SE EMPEÑAN EN SALVAR A SU HIJO.

Si quieres escuchar el artículo leído por el autor:

Hace unos días coincidí en un supermercado con la madre de un adolescente que había atendido hace algunos años en consulta. Le pregunté por su hijo y me comentó que estaba a punto de cumplir los treinta y que se encontraba muy bien trabajando en Benidorm en lo que se había formado, turismo.
Recordando las primeras citas, ella confesaba el miedo que tenía cuando empezó a sospechar que su hijo fumaba porros. Él pasó de negar tozudamente cualquier consumo, a confesar (tras un análisis de orina) que estaba consumiendo desde hacía «poco tiempo» porque «le gustaba y le ayudaba a relajarse».

Al confirmarse la certeza del consumo, dio comienzo la batalla de los miedos, donde el hijo:


-      Suspendía una tras otra, la mayoría de asignaturas.

–        Poco a poco fue abandonando las actividades extraescolares, entre otras el deporte, porque «ya no se divertía”.

–        Con la familia apenas hablaba y cuando lo hacía era para pedir algo o para quejarse de todo y de todos.

–        Pasó de ducharse a diario a hacerlo cada varios días.

–        Dejó de ir con sus amigos de siempre, para juntarse con otros consumidores.

Los padres comentaron que era como tener un okupa cabreado en casa con el aspecto de su hijo.

Por nuestra parte, primero a los padres hubo que tranquilizarlos, explicándoles en qué consistía una adolescencia normal.

A continuación, se le explicaron los efectos que podría tener el consumo de marihuana en su hijo, resaltando las líneas rojas que jamás se deberían traspasar.

En segundo lugar, empezamos a trabajar con el adolescente en la percepción del problema, pues nadie acepta ayuda si primero no reconoce que la necesita.

En cada cita con los padres, analizábamos qué había pasado desde nuestro último encuentro y con esta información diseñábamos la estrategia a seguir hasta la siguiente visita.

         El menor vino a las entrevistas que le apeteció, pues así lo habíamos acordado, hasta que un día no volvió.


       Los que nunca fallaron fueron los padres, y eso fue lo que marcó la diferencia.

Me comentó la madre que hace unos meses le preguntó su hijo: ¿cómo pudiste llevarme a un centro para el tratamiento de las adicciones?, a lo que la madre le respondió:

PARA QUE HOY PUEDAS HACER REALIDAD TUS SUEÑOS Y NO NUESTRAS HORRIBLES PESADILLAS.

Este artículo también lo podéis encontrar en el blog Del Valle de Elda

Mi próximo artículo se titulará:

LAS 7 COSAS QUE DEBEN SABER LOS PADRES SOBRE LAS TECNOLOGIAS


Thanks to the translation done by Sara Cremades González (teacher and philologist), you can read this article in English:

MY SON IS DIFFERENT

A few days ago, in a supermarket, I run into the mother of a teenager I had seen a few years ago in consultation. I asked her about her son and she told me that he was about to turn thirty and that he was doing very well working in Benidorm in what he had been trained in, tourism.
 Recalling the first appointments, she confessed the fear she had when she began to suspect that her son smoked joints. He went from stubbornly denying any use, to confessing (after a urine test) that he had been using for a «short time» because «he liked it and it helped him to relax».

When the certainty of consumption was confirmed, the battle of fears began, where the son:


- One after another, he failed most subjects.

– Little by little, he abandoned extracurricular activities, including sports, because «he was no longer having fun».

– He hardly spoke to his family and when he did it was to ask for something or to complain about everything and everyone.

– He went from showering every day to every few days.

– He stopped going with his usual friends, to meet with other consumers.

The parents commented that it was like having a pissed off squatter in the house with their son’s appearance.

For our part, we first had to reassure the parents, explaining to them what normal adolescence consisted of.

Next, the effects that marijuana use could have on their child were explained, highlighting the red lines that should never be crossed.

Secondly, we begin to work with the adolescent on the perception of the problem, since no one accepts help if they do not first recognize that they need it.

At each appointment with the parents, we analyzed what had happened since our last meeting and with this information we designed the strategy to follow until the next visit.

         The child came to the interviews he wanted, as we had agreed, until one day he did not return.


       The ones who never failed were the parents, and that was what made the difference.

The mother told me that a few months ago her son asked her: how could you take me to an addiction treatment center? to which the mother replied:

SO THAT TODAY YOU CAN MAKE YOUR DREAMS COME TRUE AND NOT OUR HORRIBLE NIGHTMARES.

The next article will be entitled:

7 THINGS PARENTS SHOULD KNOW ABOUT TECHNOLOGY”

Autor: José José

Enfermero experto en Adolescentes con problemas de Adicciones a sustancias (Alcohol, Cocaína, Cánnabis) o a Tecnologías.

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