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Editoriales
Hace algunos años he decidido dedicarme al mundo de la investigación y tratamiento de las drogas. Comencé investigando aspectos básicos de los efectos de estas sustancias y más tarde empecé mis andaduras como clínico. Creo que como muchos de nosotros, los motivos fueron varios. Durante estos años que llevo en "esta vida", he acudido a diversos congresos, jornadas, foros, talleres, grupos de debate, y un largo etc. En gran parte de las veces, lo que me motivaba era aprender nuevos enfoques de intervención en esta área. Cada vez que acudía y acudo a alguna de estas reuniones se anuncian nuevos "avances" en el tratamiento de las adicciones. Claro, la curiosidad y la expectativa es grande. Sin embargo cuando regresas a tus círculos de trabajo lo que parecía fácil se vuelve difícil y lo que parecía "eficaz" se vuelve dudoso. Hasta hace muy poco no comprendía porque pasaba esto. Muchas dudas rumiaban en mi cabeza: "¿Tan malo soy como profesional? ¿Tan malos somos?, ya que gran parte de las caras que vemos en los congresos se repiten y además en petit comité nos quejamos muchos (todos) de lo mismo.
Desde luego que como investigador de esta área, pero en el campo de la investigación básica, advertía una gran diferencia en las metodologías de investigación y presentación de resultados, por más que sea el mismo campo de las drogas, sus efectos y tratamientos. En el caso de la investigación básica, el rigor, el control, la protocolización de procedimientos es absoluta: una cantidad X de una droga induce determinado efecto conductual aquí y en cualquier parte del mundo. Cualquier investigador de cualquier punto del planeta puede, con relativa facilidad, replicar dichos efectos.
Sin embrago, escasos, muy escasos son los tratamientos que, por lo menos hasta donde yo tengo conocimiento, estén ampliamente estudiados, demostrados, controlados y que sean replicables. En adolescentes menos aun. Esto no significa que no tengamos los mejores profesionales o que seamos menos capaces. No, para nada. Todo lo contrario. Basta pensar en la cantidad de horas y dinero que hemos invertido por nuestra cuenta para acudir a esta o aquella formación. ¿Cuantos viernes por la tarde y sábados por la mañana hemos invertido en formación? No hay muchos profesionales de otras áreas que tengan esta dedicación. Lo que significa es que investigamos poco y no siempre con las metodologías mas adecuadas. No tenemos esta cultura. Yo me sincero y, aunque me avergüence, debo reconocer que no sería capaz de llevar a cabo una evaluación o una investigación de mi función como terapeuta de conductas adictivas. Pongo el siguiente sencillo ejemplo: ¿ Se incrementaría la tasa de éxito en el tratamiento de un adolescente (mayor adherencia, menos recaídas) si aumentamos el numero de sesiones a 3 ó 4 sesiones semanales? ¿Cuántos de nosotros podríamos llevar a cabo un estudio de este tipo, y posteriormente publicar los datos para su difusión? O para los que hemos leído y recibido formación en entrevista motivacional ¿cuántos la aplicamos bien? ¿Somos capaces de evaluarnos?
Expuestas mis inquietudes, os quiero hablar de un proyecto que empieza a dar sus primeros pasos aquí en España: se llama Treatnet Spain y su misión es "proporcionar capacitación organizacional y profesional a través de formación, monitorización y evaluación de programas a centros públicos y privados de tratamiento en adicciones".
Es decir, difundir tratamientos y metodologías validadas por muchos estudios. Ojo, no he dicho que sean los "mejores" tratamientos. Quizás existan tratamientos más eficaces pero como no están adecuada y suficientemente investigados, no están publicados, no nos podemos hacer eco de ellos o incluso aplicarlos en nuestro centro.
Este proyecto, Treatnet Spain "se nutre del proyecto madre Treatnet de Naciones Unidas (United Nations Office on Drugs and Crime) (…) en colaboración con la Organización Mundial de la Salud (OMS)".
Después de leer un poco sobre Treatnet UNODC, me despertó la curiosidad y el entusiasmo por conocer este tipo de intervención: parece estructurada pero suficientemente flexible, estandardizada, rigurosa, validada y, sobretodo, de sentido común. Contempla una formación módulos donde el tratamiento de adolescentes tiene su espacio propio. Me llamó la atención toda la estructura del programa de formación, pero en particular que, por primera vez (por lo menos para mi), se contempla un módulo dedicado a cómo evaluar nuestro desempeño como profesionales, nuestra institución y nuestro programa de tratamiento. No digo que sea el "no va más" de los tratamiento ni mucho menos. Lo que si digo es que cubre importantes lagunas, salvo excepciones, de nuestra formación.
Ya es hora de ir cambiando esas comunicaciones que hacemos en los congresos u otras reuniones con el "típico" póster lleno de buena voluntad, por comunicaciones mucho mas rigurosas, fiables y contrastadas, donde los datos rigurosos no brillen por su ausencia.
Enhorabuena al equipo que ha decidido poner este proyecto en marcha.
http://treatnetspain.org
Bruno Ribeiro Do Couto
Dpto. Anatomía Humana y Psicobiología
Facultad de Psicología
Universidad de Murcia